viernes, 16 de agosto de 2013

La importancia de la gratitud en la felicidad


Hoy traemos a nuestro espacio de salud un tema que tiene que ver mucho con nuestro equilibrio psíquico y emocional y que puede ser punto de apoyo fundamental para tener una vida saludable, plena y feliz. Hablamos de la importancia de la gratitud en la felicidad.

Más allá de la cortesía, dar las gracias supone reconocer y alabar la ayuda que recibimos
en nuestro camino por la vida. Desde ese punto de vista, este sencillo gesto se configura como la mejor herramienta emocional contra el estrés y para una vida más feliz.

Pero lo cierto es que, a pesar de los beneficios de la gratitud, aun hay algunas personas a las que les cuesta ser agradecidas. Sea por timidez, por vergüenza, por una modestia mal entendida o por una prepotencia extrema al pensar que en realidad no necesitan la ayudade nadie.

Aquellas personas que no ven la importancia de la gratitud en la felicidad y que no se sienten agradecidos con la vida que tienen y con la presencia positiva de quienes le rodean dejan de vivir la gratitud como una vía hacia la felicidad.

Habría que preguntarse, llegado a este punto qué es en realidad la gratitud. Sentirse agradecido es prestar atención consciente a lo que se tiene, dando gracias por las cosas que nos satisfacen y reconociendo el papel de los demás en ese resultado.

Prima hermana del optimismo, la gratitud consiste en saber apreciar todo lo bueno que tenemos sin dejar que aquello que nos falta consiga llegar a sepultar bajo un negros nubarrones todo el valor de lo que, afortunadamente, sí atesoramos.

Amigos, trabajo, familia, salud, los cierto es que son innumerables todas aquellas cosas que nos hacen felices, pero si siempre estamos pendientes de mayores exigencias, de caminos con objetivos a más largo plazo, y no nos paramos a disfrutar del presente, no lo saboreamos.

La importancia de la gratitud en la felicidad no es más que parar un momento a disfrutar de todo lo que se tiene. Y no supone conformarse con eso, sino mas bien recargar las pilas de la vitalidad y el entusiasmo para seguir con el camino trazado.

Debemos, en primer lugar, aprender a valorar lo que tenemos. Esto no es un tema baladí y conviene que le demos la importancia que tiene ya que todo lo que tenemos es fruto de nuestro trabajo y de los detalles que la vida y los que nos rodean han tenido con nosotros.

Lejos de ser un síntoma de debilidad y conformismo, como algunos entienden, la gratitud en la felicidad esconde una valiosa fuente de salud física y emocional que nos hace sentir mejor a todos los niveles. Físicamente, incluso.

Aunque pueda parecernos mentira, lo cierto es que el simple hecho de estar agradecido por lo que tenemos mejora nuestro sistema inmunitario. Y no solo eso, sino que además nos ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares.

En cambio, ser perfeccionista hasta el extremo y no reconocer los méritos propios ni los conseguidos con la ayuda de los demás provoca alteraciones en el sistema hormonal del organismo, afectado a distintos órganos vitales en su complejo funcionamiento.

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